Aunque mucha gente piensa que los accidentes entre perros y niños suelen ocurrir cuando el perro es desconocido, la realidad es que esto no es así. La mayoría de accidentes se producen cuando el crío interacciona con el perro de la familia. Este estudio realizado por expertos de la Universidad de Viena asegura que la culpa la tenemos los adultos, que no estamos suficientemente atentos o no sabemos reconocer las situaciones de riesgo.